Optimizar procesos de fabricación es un objetivo complejo para cualquier industria, pero aún lo es más en el sector farmacéutico. El hecho de hallar soluciones eficaces para mejorar la producción está sujeto sin duda no solamente a aumentar la producción y calidad de sus productos sino también a garantizar el cumplimiento de las normas de fabricación y verificación más rigurosas, siguiendo los estándares de calidad, control y seguridad de sus productos y procesos productivos de manera estricta.
De la etapa de mezcla y agitación, depende el éxito de muchos procesos. Sin embargo, debido a la complejidad de los elementos que intervienen se convierte en uno de los procesos más difíciles de analizar. Hasta ahora, el diseño de los equipos dependía de la experiencia de los especialistas, para conseguir la calidad deseada en el producto final se debía atender a dos factores: el grado de homogeneidad y el tiempo de mezcla.
Separación de partículas en función de su tamaño, criterios de selección, cálculo de rendimientos, mecanismos y equipos de mezcla complejos…. los criterios de selección de los elementos de mezcla son cada día más amplios y más específicos.
Pero la evolución tecnológica nos permite intervenir en la mejora de los procesos.
¿Cómo? Desarrollando constantemente nuevas aplicaciones que permitan evaluar las soluciones de mezcla a partir de ensayos, obteniendo así mejores resultados y reduciendo el riesgo de cálculos inexactos. En definitiva, investigando y diseñando equipos con sistemas controlados automáticamente para conseguir las mejores soluciones de mezcla.