Las expectativas son muy positivas, el aumento de la renta por cápita prevista para los próximos años hará que esta diferencia se reduzca progresivamente. El éxodo hacia las ciudades tendrá efectos sobre las pautas de consumo y repercutirá positivamente
El vino empieza a introducirse progresivamente como producto típico para celebrar diferentes actos sociales, aunque su precio es elevado a causa de los impuestos. Debido a las ansias de reconocimiento social, los nuevos ricos con algunas tablas se decantan por marcas extranjeras con aspecto caro, como el burdeos. También a causa de una escasa tradición vinícola, la mayor parte del vino que se consume es de poca calidad, y se suele mezclar con otras bebidas. Las preferencias demuestran que un 80% del consumo es de vino tinto por encima del vino blanco, que solo recoge un 20%. El rosado prácticamente no se consume.
Para los distribuidores de vinos extranjeros, conseguir transmitir la cultura del vino será un elemento clave para vender un producto con el que la gente disfrute y al que otorgue su lealtad.
China recibe caldos de diversa procedencia: Francia le suministra prácticamente el 33% de las importaciones; los EUA el 20%; y Australia ha doblado sus ventas y ha conseguido una cuota del 15,5%. Chile también ha aumentado mucho sus exportaciones a China en el último año —un 75%— y ahora tiene una cuota del 8,5%. España e Italia son proveedores aún minoritarios.
Estas tendencias son similares en
Taiwán, Tailandia, Filipinas, Singapur, y la IndiaActualmente el sector del vino y el cava está inmerso en un verdadero proceso de transformación. Podemos observar diversas tendencias de consumo en el mercado, claramente diferenciadas en función de la trayectoria histórica de cada país.