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Control de gases en enología
El contenido de gases disueltos en un vino, reviste una importancia particular en la enología actual. Esto se debe al papel significativo que cumplen estos compuestos, generalmente volátiles y poco estables en condiciones naturales, en el equilibrio organoléptico del producto final, tanto por su presencia o su total ausencia.
Estos compuestos se perciben en todos los vinos, en concentraciones muy variables, según el tipo y la fase de elaboración, y el manejo del producto en la bodega o fuera de ella, cuando se trata de transportar grandes volúmenes.
Vinificación y gas son conceptos muy íntimamente unidos ya que  los gases son productos y subproductos endógenos y naturales de las fases fermentativas. Cumplen otras misiones importantes en la microbiología de las fases previas a la fermentación y en el manejo más tecnológico (gas exógeno), preparación, conservación y embotellado de los vinos en fases posteriores.
El gas carbónico es el segundo producto en importancia de una fermentación alcohólica después del etanol. Se producen  de 0,4 a 0,5 g de CO2 por cada gramo de azúcares degradado.
A su vez también es el único gas propiamente dicho que otorga carácter y define ciertas elaboraciones y tipos de vino: espumosos y gasificados, vinos blancos secos, vinos de aguja…  Es por esa razón por lo que este parámetro es tenido muy en cuenta en la elaboración y cata de estos caldos, formando parte de la fase visual (forma y tamaño de las burbujas) y gustativa (CO2 en boca).
Como todos sabemos, por suerte o por desgracia, en la actualidad la fermentación no es la única fuente de incorporación de gases, y en casos particulares  ni siquiera la principal.
Existen varios métodos para la gasificación artificial de bebidas, provenientes de otros sectores como son la industria cervecera y la de bebidas refrescantes. Esos métodos se han aplicado también a la enología y son utilizados por la industria enológica. Aún así, cabe señalar que existen muchas limitaciones en este campo cuando el gas utilizado no proviene de la propia fermentación alcohólica.
Un transporte incorrecto del vino, la mala conservación, y en general las malas prácticas y dimensionamientos con los elementos e instalaciones de bodega, pueden acarrear  nefastas  incorporaciones de oxígeno y/o pérdidas de CO2.
Se conoce desde hace mucho tiempo el peligro que supone una exposición prolongada del vino con el aire, ya que el oxígeno puede ser fuente de alteraciones negativas diversas, tanto de orden microbiológico como bioquímico.
La legislación actual más exigente, unido a la globalización del mercado del vino, donde encontramos diferentes tipos de consumidores con sus gustos y preferencias particulares, convierten estos parámetros en factores de calidad. Poder manejarlos de manera fiable, segura y estable, es una verdadera necesidad para la enología moderna.
Los vinos que contienen ciertas cantidades de aire disuelto, están siendo rechazados por los mercados exteriores más exigentes. Por eso ese contenido en aire disuelto se ha convertido en un parámetro muy a tener en cuenta.
La presencia de CO2 en un vino que recientemente  ha terminado  la fase de fermentación suele ser más alto de lo deseado. Eso hace que se  limite el  tiempo de preparación, de  acabado, y el correspondiente embotellado y salida al mercado.
Esto obliga a eliminar o rebajar ese contenido, sin que todavía exista un método exacto y seguro. Actualmente se consigue una disminución del CO2 removiendo el vino y aireándolo, o arrastrando ese CO2 con otros gases neutros más pesados. Pero ese sistema puede ocasionar riesgos, como los  anteriormente mencionados, a los que se suele sumar la pérdida de aromas.
En la actualidad Inoxpa está preparando la salida al mercado de una herramienta muy útil para los enólogos y bodegueros que necesiten controlar y modificar estos parámetros en sus vinos. Eso permitirá hacerlo de una forma mucho más flexible, exacta y fiable. 
Con este equipo se pretende ofrecer la posibilidad de gasificar y desgasificar vinos de una manera nada agresiva (mediante membranas microporosas) y fácilmente controlable. Además incluye todas las ventajas que supone poder controlar y actuar sobre estos parámetros, según nuestras necesidades, y  en cualquier momento.
Al eliminar las limitaciones que pueden acarrear el  exceso  de CO2 en las producciones, o la adicción en los casos que proceda, se abren muchas posibilidades para la industria del vino. Algunas ventajas claras son:
Diversificación de la producción atendiendo los requerimientos de los diferentes mercados. Partiendo de un mismo vino podemos conseguir varios, adaptando el contenido de gas al gusto del consumidor. 
Ajusta con mucha exactitud y precisión esas concentraciones, a diferencia de los métodos actuales no tan precisos, y que requieren un control continuo y también mayor mano de obra.
Mejora el trato del vino y el manejo en la bodega, evitando trasiegos innecesarios, arrastre de aromas y por tanto, conservando la calidad organoléptica. 
Flexibiliza el programa de producción y embotellado. Podremos embotellar en cualquier momento sin esperar a que el gas desaparezca con el tiempo.
Eliminar contenido de aire (o gas) disuelto, en vinos que lo requieran.
Se puede utilizar con CO2 (endógeno) obtenido  en la fermentación, pero éste ha de ser almacenado en esta fase, para su posterior uso e incorporación
BREVES
VINITECH, Bourdeaux

Del 2 al 4 de diciembre.
Vinitech es una gran plataforma de intercambio y diálogo, que se ha marcado por objetivo exponer diferentes planteamientos en materia de elaboración del vino. Es por ello una vez más una cita ineludible para INOXPA.

www.bordeaux-expo.com/vinitech

Wines and beverages
En Krasnodar, Rusia, se celebró entre los días 9 al 12 del mes de Abril en el salón dedicado a las industria de las bebidas.INOXPA participó en la feria como expositor.
www.krasnodarexpo.ru
ARMBRUSTER
INOXPA y Armbruster han firmado un acuerdo de colaboración técnica y comercial centrado en el sector enológico y principalmente basado en la recepción de vendimia.
Armbruster es una firma alemana que se dedica al diseño de sistemas de recepción de vendimias y a la fabricación de despalilladoras.
 
En cuanto al acuerdo de colaboración técnica consiste en desarrollar conjuntamente un equipo de vendimia compuesto principalmente por una despalilladora de Armbruster y una bomba de vendimia, donde se le integrará desde las cintas de transporte, tolvas de pesada, instrumentación analítica , sincronización de velocidades de bombeo y despalillado , todo ello comandado por sistemas PLC  con amplias posibilidades de comunicaciones y registro de parámetros.
En este acuerdo también se contemplan proyectos de forma conjunta, donde cada una de las partes pondrá los conocimientos necesarios para desarrollarlos.
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