El vino, ¿un producto frágil?
Durante el embotellado las normas sanitarias de aplicación a los procesos agroalimentarios se respetan escrupulosamente. El caso varía en la etapa de vinificación, donde es discutible que se observen con el mismo rigor.
Al no tener la clasificación de producto frágil, el vino, durante su elaboración, no requiere las medidas de higiene prescritas en la industria de los zumos de fruta, los jarabes o los productos lácteos.
Sin embargo, algunas levaduras, como los brettanomyces pueden, en grandes cantidades, considerarse levaduras contaminantes, llegando a producir olores desagradables como a cuero, o incluso similares a los de origen animal, como a cuadra o a sudor de caballo.
En una situación de deficiente control de la higiene, su capacidad contaminante puede llegar a ocasionar una infección de las cubas sanas.
Entre las medidas preventivas de aplicación, además de evitar las vendimias demasiado maduras y mantener un nivel de SO2 suficiente, se recomienda el mantenimiento de una buena higiene general de la bodega. Eso debe hacerse combinando limpieza y desinfección, prestando especial atención en no pasar por alto las barricas, las bombas y las tuberías.
La influencia de las agrupaciones de compras y las cartas de calidad
Las agrupaciones de compras internacionales han introducido las cartas de calidad, que imponen reglas estrictas a sus proveedores.
Por ese motivo, para poder ser catalogadas, algunas bodegas se han visto obligadas a revisar su método de limpieza e incluso el diseño de su instalación para adaptarse a los requisitos de estos clientes.
En las auditorias de calidad, algunos materiales han podido ser desaconsejados, e incluso excluidos, en favor de otros más acordes con las normas sanitarias.
Posibilidad de limpieza de las bombas
En caso de contaminación por brettanomyces, la posibilidad de limpieza de una bomba es un aspecto esencial para garantizar la eficacia de los procedimientos de limpieza.
A la hora de llevar a cabo una buena higiene de la bodega, la tradicional utilización de una bomba de pistón se convierte en un método insuficiente, ya que a causa de su diseño, deja zonas de retenciones que en el futuro se pueden transformar en depósitos de contaminación.
Por ello, se está cuestionando el uso de este tipo de bomba, que ha disfrutado de gran aceptación en las bodegas durante muchos años, en pos de una mayor y más eficaz evolución de la industria del vino.
Las bombas sanitarias
El éxito de la bomba de pistón se debe a su resistencia, su excelente capacidad de aspiración y puesta en marcha y a su capacidad de empuje de descarga.
Pocas bombas pueden reunir sus cualidades añadiendo una posibilidad de limpieza perfecta.
La bomba peristáltica puede hacer frente a este reto, respetando el producto y garantizando una transferencia suave.
Por esa razón, esta tecnología se va implantando poco a poco en las bodegas. Aún así, otras estructuras apostarán por la elección de bombas menos polivalentes y la implantación de diferentes tecnologías. Algunas de ellas son las bombas lobulares, de rodete helicoidal o de rodete flexible, siempre sujetas a las tareas que tengan que efectuar.
Así pues, la gama de bombas enológicas Inoxpa, estrechamente vinculadas a la gama agroalimentaria, se ha reposicionado en el mercado como respuesta a estas nuevas exigencias y necesidades, gracias a su diseño original.